Conozca los síntomas

del cáncer de testículo.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de testículo?

Tumor de células germinales (TCG), dos tipos: seminoma (crecimiento lento) y no seminoma (crecimiento rápido), subtipos coriocarcinoma, teratoma, carcinoma embrionario y tumor del saco vitelino.

El diagnóstico temprano

es la clave.

El cáncer de testículo es el tumor más frecuente en hombres jóvenes en México (entre los 15 y 35 años). La buena noticia es que es altamente curable, incluso cuando se ha detectado en etapas avanzadas, siempre y cuando se reciba el tratamiento especializado correcto.

Entendiendo la enfermedad.

Los testículos producen espermatozoides y testosterona. La mayoría de estos cánceres se originan en las células germinales y se dividen en dos tipos principales: 

Seminomas: Suelen crecer y propagarse más lentamente.

 No seminomas: Tienden a crecer y propagarse con mayor rapidez (incluyen subtipos como el coriocarcinoma o el carcinoma embrionario).

Señales de alerta:

¿Qué debes buscar?

El síntoma más común es un bulto indoloro, pero no es el único. Preste atención a: 

  • Cualquier bulto, nódulo o agrandamiento en un testículo.
  • Sensación de pesadez o "tirón" en el escroto.
  • Dolor sordo en la parte baja del abdomen o la ingle.
  • Acumulación repentina de líquido en el escroto.
  • Sensibilidad o crecimiento inusual en las mamas (causado por cambios hormonales del tumor).

Factores de riesgo.

Aunque cualquier hombre puede padecer, el riesgo aumenta si existen: 

 Criptorquidia (Testículo no descendido): Es el factor de riesgo más importante.

 Antecedentes familiares: Tener un padre o hermano que haya tenido la enfermedad.

Desarrollo testicular anormal: Condiciones como el síndrome de Klinefelter.

 Infección por VIH: Existe una mayor incidencia en pacientes seropositivos.

El Autoexamen:

5 minutos que salvan vidas.

Como médico, mi recomendación principal es el autoexamen mensual. La mejor forma de hacerlo es después de una ducha caliente, cuando la piel del escroto está relajada: 



1.  Examina cada testículo por separado con ambas manos.

2.  Gira el testículo suavemente entre los dedos pulgar e índice.

3.  Busca bultos, cambios de tamaño o zonas más duras de lo normal.

Diagnóstico y tratamiento.

Si notas algo inusual, realizamos un protocolo de confirmación que incluye: 

  • Ultrasonido testicular: Es la prueba de oro para diferenciar un quiste benigno de un tumor.
  • Marcadores tumorales: Análisis de sangre específicos (AFP, HCG, DHL).


El tratamiento suele iniciar con la cirugía para remover el testículo afectado (orquiectomía) y, dependiendo del tipo de célula y etapa, puede requerir vigilancia, radioterapia o quimioterapia. La función sexual y la fertilidad generalmente pueden preservarse con el manejo adecuado.

Mi consejo profesional.

No deje que la pena o el miedo le detengan. Un bulto que dura más de una semana debe ser revisado por un urólogo. Detectado a tiempo, el cáncer de testículo tiene una tasa de supervivencia superior al 95%.


¿Ha notado algún cambio o molestia? No espere más